Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Olias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Olias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de junio de 2010

yo


Aunque me considero de Córdoba, pues allé crecí redeada de naranjos, palmeras y moñas de jazmín, nací en Madrid, justo antes de que estallara la Guerra Civil. A pesar de la cerniente tormenta la vida seguía su curso. El 22 de junio de 1936 abrí los ojos plantando cara a la adversidad. La septima de nueve hermanos...Mi hermano y mi abuela nos acompañaron hasta la capital en el Hispano- suizo de mis padres. Iban a ser mis padrinos. ¡Qué caro le resultó a Juan de Dios su regalo de buenas notas! A mi abuela y a él no les dió tiempo a salir de Madrid y pasaron por la pesadilla del hambre, el miedo, el horror y sufrimiento que supusieron esos tres años de Guerra en la Capital.
Mi nombre, Rosa Rafaela, me lo pusieron en honor de mi abuela el primero y el segundo porque mi madre quería un Rafaelito que llegó después de mi y fue mi compañero de juegos, confidencias....MI HERMANO frente a todo y a todos.
Cuando mi madre comentó a Maruja una sra muy debota con quien mi madre hacía adoración nocturna que a Rafael le llamrían Ignacio Rafael, le pareció un nombre muy bonito.
- Dª Dolores, si aparece en el Credo
-¿Cómo? -preguntó mi madre sin poder comprender lo que estaba escuchando_
-Ynació de Sta María Virgen...-Contestó Maruja muy resuelta.
Esta Sra no dejó de sorprender a mi madre, durante años recordó las conversaciones sobre Manolito, su marido.
Cuando le comentó que se iba a casar con él, mi madre muy sorprendida, quiso saber- ¿Y le gusta un hombre más bajito que ud?
- No se deje engañar, Dª Dolores, que en la cama son todos del mismo tamaño- zanjó Maruja.
Al cabo de un tiempo que no se veían, mi madre se interesó por el matrimonio, sin esperar la respuesta de aquella incríble mujer -Un desastre, cinco hijos, cinco veces- Una vez más dejó a mi madre sin reacción